

La buena vecindad: Lecturas de Patio
Damos comienzo La buena vecindad: lecturas de patio, un programa sobre distintas maneras de hacer cosas con libros y otras publicaciones.
Vamos a trabajar a partir de los libros que se pueden encontrar en la librería de Infinito Delicias. Los leeremos, les haremos ocupar todo el edificio y salir a la calle.
La mejor manera de que los libros hablen entre sí y con su entorno es invitándoles a formar parte de una bibliografía. Queremos crear bibliografías caminadas, contadas, convertidas en instalación, en merienda, en ramo de flores o en charla.
A partir de esos encuentros entre lo escrito, lo publicado y lo vivido esperamos poder acompañar otras formas de pensar sobre lo que nos importa.
Vamos a encontrarnos una vez al mes, de septiembre a mayo, para que todo esto pueda suceder.
En cada una de estas sesiones imaginaremos posibilidades en torno a lo que puede ser una librería y cómo transformarla.
Sobre esta primera sesión:
El patio de esta librería es particular, como el de mi casa y el de la de todas. Infinito Delicias se ha inventado un espacio de libros seleccionados en función de los deseos de quienes trabajan allí y de las cuestiones que cada día afectan a sus habitantes: el arte en relación con la vida de la gente, la comida como derecho y como expresión de soberanía y la inquietud medioambiental.
A nosotras, Selina Blasco y Javier Pérez Iglesias, nos han invitado a hacer cosas con esos libros y a colaborar con quienes vengáis para que la librería sea un patio de vecinas con charlas, lecturas, ecos, intercambios y muchos geranios.
Para esta primera sesión, os proponemos comer piedras, comer bichos y comer flores porque merendar juntas es un planazo. Vamos a repasar, a tener en nuestras manos y a conocer, una bibliografía de publicaciones sabrosas, que nos van a servir como material para preparar una merienda suculenta y especial. ¿Cómo leer a nuestro modo y manera?
Veniros el martes 22 a las 7 pm a compartir los platillos, para leer y masticar, que hemos seleccionado. No hay etiqueta en el vestuario y os animamos a hablar con la boca llena, a cantar en la mesa y a jugar con la comida.